El arte de dominar los números



Si bien ofrecí escribir en esta publicación sobre estrategias facilitadoras en el día a día para el aprendizaje de los distintos cursos para personas con dificultad lectora, deberé postergar esta información a pedido de una mamá y esta vez me enfocaré a las dificultades en el aprendizaje del cálculo aritmético y la lectura de números, más conocido como discalculia.

Al igual que la dislexia, la discalculia es una dificultad específica de aprendizaje que por lo general van muy de la mano, puesto en ambas se centran en la dificultad en la percepción espacial que complica la discriminación, enfoque  y decodificación de códigos (letras y números)  que a su vez son la base para los aprendizajes tanto verbales como de cálculo.

Es imprescindible que nuestro esfuerzo inicial se enfoque en lograr que domine los dígitos, es decir, las unidades (0 - 9).  Muchas veces se pasa a las decenas y hasta centenas cuando aún no hay dominio de las unidades y es ahí cuando empiezan a generarse las confusiones , las mismas que crecen como una bola de nieve, si es que se continúa avanzando.  Es mejor lento, pero seguro. Trabaja los dígitos de 3 en tres y en la medida que domina tres, agrégale los tres siguientes.

Empezaremos por usar las mismas estrategias sugeridas para las letras, ahora para los números, es decir, que las modelen en plastilina siguiendo una guía, que identifiquen los números hechos en cerámica en frío al tacto y que los identifiquen propioceptivamente cuando se los dibujas sobre la espalda.  (Ver en el Blog: Aprendiendo las letras por distintas rutas sensoriales).
Me gusta pedirles que cuando las modelen con plastilina, las decoren como más les guste. Luego les tomo foto y las plastifico para que en lo sucesivo trabajemos con las tarjetas de números hechas por ellos y que sienten que son "sus números".


Luego necesitamos que sea capaz de establecer un orden secuencial (uno más)  para los dígitos y posteriormente llegar a las decenas, centenas, millares, etc.  Para esto, yo suelo hacer los dígitos en cerámica en frío uno un poquito más grande que el siguiente, para que vaya incorporando al tacto el concepto de que el dígito posterior contiene una unidad más, por lo tanto es mayor; así como el dígito anterior contiene una unidad menos y por lo tanto es menor.



Este será el punto de partida y según su ritmo, si presenta o no dificultades en la memoria u otras habilidades básicas, habrá que ir trabajando al propio ritmo del niño. En mi experiencia muchos de ellos tienen serias dificultades con la memoria y el discurso previo, entre otras. He tenido niños con los que siguiendo los pasos adecuados, las han logrado hacer suyas relativamente rápido y niños a los que les ha tomado un año lograr hacer suyos del 1 al 10.  No hay reglas.

Además usaremos material concreto, el que tengas a mano, como botones, frijoles o lo que lo motive más para que a cada número puedan ir adjudicándole la cantidad correcta que representan, es decir, las unidades que cada número contiene y a la vez vayan diciendo el nombre del número que está aprendiendo, así como dibujando el símbolo (3, 4, 5...). Y les ayudaremos a hacer la integración de los tres conocimientos que necesitan unir en un sólo concepto a la misma vez.   Cuando queremos enseñar a un niño con estas dificultades los números, necesitamos que su cerebro sea capaz de integrar 3 conceptos en uno.  La grafía del número, con su nombre y la cantidad que representa.  No sólo en matemáticas, sino que con cualquier otro concepto que necesite hacer suyo y que a su cerebro le cueste integrar en una sola respuesta, por lo general veo resultados muy alentadores cuando les dibujo de esta manera, encerrándolo en un círculo y dándole la indicación: "Todo junto".



Una vez que notas que cada vez va teniendo más dominio de los dígitos, prepárale tarjetas con los números utilizando colores distintos para indicar las unidades y posteriormente, las distintas decenas.


Irás pidiéndole que te señale tal o cual número, le indicarás un número y deberá poner la cantidad que representa a lado, y diciendo su nombre; le pondrás la cantidad en material concreto y deberá elegir a qué número corresponde, se los pondrás en desorden y le pedirás que los lea, entre muchas otras actividades que se te puedan ocurrir.   Luego pasarán a hacer lectura de números, como sugerí hacer con las sílabas, siempre de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo y en la medida que va avanzando con las distintas decenas,  irás incluyendo los nuevos números en estas listas de lectura.  En la medida que vaya teniendo una lectura más o menos fluida, le puedes tomar tiempo con un cronómetro para ayudarle a agilizar el proceso.



A la par, les pediremos que en la pizarra, o sketchbook en una tablet vayan dibujando las grafías siguiendo un modelo,  de la forma correcta así como  la dirección a seguir, para luego pasar a trazarlos sobre papel.





Procederemos a agregarle tarjetas con los números en letras para que, de ser posible solos, relacionen el número con su nombre escrito en letras.










Una vez dominados, continuaremos con la siguiente decena. Por lo general cuando pasamos de unidades a decenas, o de decenas a centenas, presentan un fuerte retroceso que no debe desmotivarte. Regresa a la práctica de lo anterior unas veces para continuar avanzando y verás que aunque le tome unos días logrará hacerlos suyos.




Si te fijas, las unidades permanecen en rojo y la segunda decena está en azul; la tercera en verde; la cuarta en anaranjado y la quinta en celeste. No tienes una idea cómo los colores les facilitan la identificación y ubicación en el espacio. Es importante tener presente que los números que más les cuesta aprender son el 11, 12, 13, 14 y 15 y si tomamos conciencia, son los únicos cuyos nombre no tienen lógica.  Si fueran "dieciuno", "diecidos" o "diecitres", los harían suyos mucho más rápido. Suelo hacerles en cerámica en frío estos números unidos, no por separado, para que puedan interiorizarlos mejor al tacto.  En algunas ocasiones hasta hemos creado juntos tonadas pegajosas para ayudarles a recordar cómo se llaman auditivamente.

Les pediremos de igual forma, que nos señalen un determinado número que les indiquemos, que adjudiquen la cantidad contenida con material concreto, y que nos digan su nombre. Que los relacionen con la tarjeta con su nombre en letras y  también trabajaremos el concepto de antes y después, entre, mayor y menor.  Todos estos conceptos espaciales son muy importantes puesto que en lo sucesivo cuando continúen hacia el cálculo aritmético, será imprescindible.



Al comenzar cada práctica, le darás las primeras 10 tarjetas en desorden y le pedirás que las coloque en orden.  Una vez distribuidas sobre la mesa, le darás las siguientes 10 y así sucesivamente, según haya avanzado. Cada vez empezará por practicar los pasos que ya ha realizado anteriormente.  Deberemos hacerles tomar conciencia de que las mismas unidades las colocarán una abajo de otra igual (2, 12, 22, 32...)), así como también las decenas quedarán ubicadas una bajo la otra.  De esta manera vamos ayudándoles a establecer un orden que les facilitará el estructurarlos en decenas y posteriormente poder contar de 2 en 2, de 5 en 5 o de 10 en 10.  También es importante que trabajemos sólo las decenas que hayan ido aprendiendo de forma separada.



Una vez que dominan el reconocimiento de números hasta el 20, empieza a introducir el concepto de suma y resta, ayudándote siempre de material concreto y al principio sólo de las unidades y no avanzarás hasta que no tenga dominado el concepto sólo con las unidades.  Empezarás con 1+1, 2+1, 3+1 ... para luego subir a 1+2, 2+2, 2+3... y así sucesivamente. Después se trabajarán, siempre con material concreto acompañado de las tarjetas de los números todas las posibles combinaciones en que se pueden sumar las distintas unidades: 1+4=5, 2+3=5, 3+2=5, 4+1=5.  Prepararás con material concreto (plastilina, cerámica en frio o hasta masking tape) los signos necesarios para que empiecen a plantear sus operaciones.  Ayudar a relacionar suma con los verbos aumentar, añadir, regalar, juntar, etc y la resta con aquellos que comunican quitar, vender, dejar de tener, volar, irse, etc.



A la par, vamos introduciendo los números del 21 al 30 y sucesivamente y a su ritmo, vamos avanzando con el reconocimiento de los números.. Con los números 60, 70, 80 y 90 suele suceder que confunden sus nombres.  Si esto sucediera, prepárale en cerámica en frío de esta manera, para que al tacto los vaya interiorizando.



Luego les iremos diciendo un número y ellos deberán ir siendo capaces de escribirlos en la pizarra.  Por ejemplo, le dices "veintiséis" y le pediremos, que escriba la primera parte: veinti "2"  y una vez logrado, le pediremos que escriba la segunda: seis "6" y enmarcaremos en un círculo el número completo diciéndole: "Todo junto es 26". Cuando tenga dominio de esto pasaremos a introducirles la tabla posicional.

La próxima semana continuaré con la tabla posicional, sumas y restas con uno y dos dígitos y el reconocimiento y lectura de números de tres dígitos.

Recuerda siempre que es más provechoso trabajar las actividades por períodos cortos (10 o 15 minutos) con frecuencia. (3 veces al día).  Echa tu imaginación a volar y encontrarás muchas formas distintas de enseñarles lo mismo, pero más divertido y sin que sienta que está "estudiando".  Pueden preparar galletas con formas de números, puedes usar m&m´s, maní, pasas o lo que le guste como material concreto y si acierta se los come, pueden escribir los números cuando sale del baño sobre el espejo empañado y de muchas otras formas más.

No necesitas ser experta para preparar el material en casa.


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